LAUREANO VILLANUEVA GUTIERREZ

Nace en Onzonilla, una pequeña localidad de León, el 30 de septiembre de 1942. Sus primeros pasos en cuanto a sus estudios los realiza en su mismo pueblo de nacimiento, para continuar posteriormente en el Colegio Leones; finalmente realiza también estudios de empresariales.
Culmina su formación cultural siendo alumno en la escuela de Maestría Industrial de Capataces Agrícolas. Fue becado por la Diputación de León y pasa cuatro meses en la Academia de Arte Internacional de Roma, lo que le da la oportunidad de visitar Italia contemplando sus muchos monumentos. Asiste durante una temporada a las lecciones de Víctor de los Ríos, trabajando de igual forma en sus talleres de Madrid y León. Sus principales maestros han sido éste último y Messina. Desde muy niño realiza figuras en barro y comienza su obra haciendo algunos encargos para particulares y para algunas instituciones religiosas o civiles, realizando de igual forma exposiciones en Madrid y León. Algunas de sus obras son el busto, realizado en bronce de Juan de la Encina, que da nombre al Instituto de Enseñanza Media en León, el monumento realizado en piedra a Enrique Gil y Carrasco de Bembibre e innumerables tallas procesionales para distintas Cofradías de León, como por ejemplo el Paso del Cristo de la Agonía o la Cruz del Paso de Jesús Nazareno para la Cofradía del Dulce Nombre. También ha realizado obras en países como Perú o México. Por lo que respecta a su obra, ésta viene casi siempre inspirada por su sentimiento cristiano, heredado de sus padres, de quienes además ha obtenido los valores humanos y la gente de campo.Su escultura, realizada principalmente en barro, madera, piedra, hierro y bronce además de maderas de boj y abedul, ha sido para él un hobby, pues su trabajo se desarrolló siendo funcionario del Ayuntamiento de León como bombero. Por lo que respecta al Paso del “Beso de Judas”, realizado para la Cofradía, se puede decir que se inspiró en una Imagen que vio en la Iglesia de la Santa Cruz en Roma y quiso representar el momento en que Jesús se levanta tranquilo después de orar al Padre en el Huerto de Los Olivos y Judas se acerca con cara descompuesta, fatigado y entrega al Maestro.

Empleó madera de abedul porque posee una gran calidad. El estilo es natural a golpe de gubia, sin pintar; el policromado es suave al óleo para dejar ver la madera y el relieve de sus miembros para diferenciarlos del resto del cuerpo.